13 feb. 2011

Capítulo cuatro: 9 milímetros.

Gracias por todo el apoyo. Se los agradezco de corazón. Espero que disfruten este nuevo capítulo. Mica.


9 milímetros

— Debes dejar de hacer esto. — Dijo entre besos Benjamin.

— ¿Hacer qué? ¿Besarte? — Dije sin dejar de hacerlo.

— Hacer que yo te lo hagaz.

— Nunca te puse una 9 milímetros en la cabeza… que yo recuerde.

— Chicos, pueden hacer esto en algún lugar un poco mas privado… no sé, algunos asientos de atrás. Por favor. — Dijo un hombre de unos treinta y pocos años. Compostura normal, ni muy grande ni muy pequeño. Cabello, castaño. Ojos, negros. Yo nunca había visto ojos negros. Eran tan, o mas, hipnotizantes que los azul cielo de Ryan, casi o mas hermosos que los ojitos verdes de Benjamin, comparables, por lo oscuro, con los marrón excremento de John, pero no hace falta aclarar, mil veces mas admirables.

Mirar esos ojos era como perderse mirando lo profundo de una noche estrellada. ¿y que eran las estrellas en esos ojos? Mi reflejo. Suena egocéntrico, pero verme reflejada en esos perfectos ojos negros en los que no se distingue la pupila del iris era como haberme recibido de astronauta y estar volando por el espacio exterior.

Benjamin notó la manera en que la parte desubicada de mi ser se apropiaba de mí al mirar los ojos del coordinador de esa manera y tomó mi mano intentando llevarme por el pasillo, lográndolo apenas un paso antes de que me suelte de su agarre.

— ¿Y tu… quién eres? — Le pregunté al coordinador.

— El hombre de la bolsa.  — Señaló levantando una ceja.

— Esa es una tonta respuesta.

— Preguntas tontas se contestan con respuestas tontas. Soy el coordinador.

— Eso ya lo sé. Me refería a tu nombre. — Dije y al momento Benjamin pasaba sus brazos por alrededor de mi cintura y se pegaba a mi. Celos.

— ¿Vamos Sam? — Dijo de manera melosa y tratando de ponerle fin a mi corta conversación con ojitos negros.

— Frederic, ese es mi nombre. ¿Samantha?

— Samara.

— Ok, ¿y tu niño? — Preguntó con un tono diferente al que usaba conmigo, un tono de fastidio y de compromiso mas que de bienestar como lo tenía hacia mí.

— Benjamin. — Contestó desde la parte baja de la garganta y manteniendo una mirada de ‘Si pudiera te rompería todos huesos’.

— Ya vayan a sentarse. — Indicó el coordinador, mirándome a mí y volviendo al tono divertido y, antes de que me moviera o que articulara una palabra siquiera, me miro a los ojos con una mirada llena de ternura. — Ah, y ya que están aquí, tomen. — Dijo dándonos dos bandejas con sándwiches  y algunos otros paquetes de galletas. — Su cena.

Yo tomé las dos bandejas y le dí la suya a Bejamin, igualmente yo seguía sin hambre. Ojitos verdes me llevó por el pasillo y cada ves iba mas dudoso. Cuando llegamos a los asientos que habíamos ocupado hacía unas cuantas horas se sentó él en el lugar del pasillo, faltando a lo caballero que pensé que era, y al intentar pasar para sentarme del lado de la ventanilla no me lo permitió.

— ¿Por qué no vas a la cabina del conductor con el coordinador? — Preguntó dejando en evidencia sus celos.

Dejé de mirarlo y le di la espalda pensando en algo bueno que hacer y, en el momento en el que pensé que no se me ocurriría nada astuto, el destino, el universo o, tal vez, solo mi gran suerte me dieron una ayuda.

La ruta no parecía muy buena y el bus se tambaleó solo un poco, pero lo necesario como para que mi gran equilibrio fallara y yo cayera sentada sobre Benjamin, y él, en su intento por cuidarme, me atajara abrazándome y acercándome mas a él. Estábamos demasiado cerca, a menos de un centímetro, pero decir 5 milímetros era demasiado, exactamente serían 9.

Por inercia o costumbre mis brazos llegaron a colocarse detrás del cuello de Benjamin y ambos dejamos de respirar por la sorpresa para luego liberar un suspiro a dúo. Nuestros alientos se mezclaron y algo entre tibio y frío choco contra mis sentidos, el escalofrío nuevamente, el ensanchamiento del corazón… ¿algo mas? Sí, las tremendas ganas de besarlo.

— Te dije que dejaras de hacer eso.

— No eres quién para darme ordenes. Y, además… ¿Qué estoy haciendo? — Pregunté alzando una ceja y formando una sonrisa picara.

— Estas haciendo que quiera besarte.

— Hazlo.

— ¿Por qué?

— ¿Por qué no? — Estaba tan perdida en su mirada. Posiblemente no podría ver un elefante en un minimercado teniendo esos ojos delante de mí.

— Puedo matarte. — Dijo algo triste ante ello. Pero yo no le creía una sola palabra. Era obvio que estaba actuando. ¿Verdad?

— No me obligues a que saque la 9 milímetros.

— No podrías hacer mucho.

— Eso depende.

— ¿De qué? — Indagó confundido.

— De cuanto tiempo te sigas resistiendo a besarme.

— ¿Y qué tiene que ver con el mucho o poco daño que me harías con una 9 milímetros?

— Que si me besas, ya no tendría que usarla para obligarte a nada.

— Tu no podrías obligarme.

— ¿Quieres apostar?

— No puedes.

— ¿Obligarte o apostar?

— Ninguna.

Quise parecer que no me daba por vencida y me quedé quieta por unos momentos, haciéndole creer que yo calculaba que sería él el que no aguantaría por mas tiempo y me besaría. No eran mis planes, lógicamente, pero sí lo era que él lo creyera. Sin hacer mas que abrir los dedos, dejé caer la bandeja en el asiento en el que Benjamin no me había dejado sentar, y él se limitó a arrojarla con un suave movimiento de muñeca.

— Estas fallando. — Dijo con una mueca divertida refiriéndose a mi ‘intento‘ de que me bese. Ambos mirábamos solo la boca del otro.

— Eso es lo que tu crees. — Me acerqué cuatro milímetros más y dejé medio centímetro entre nosotros, provocándolo sólo un poco más. Luego de dos segundos le dí un comienzo al beso pero con boca cerrada que hice durar unos tres segundos.

— ¿Sabes que me besaste tu y que así no sirve?

— Lo sé. — Dije y luego de eso comencé a besarlo suavemente, simplemente acariciando nuestros labios, capturando su labio inferior y poco a poco soltándolo para quedar en medio del mismo y del superior para darle un pequeño suspiro y hacerlo temblar. Continué con la parte de su boca que todavía no había besado y repetí la acción varias veces pero omitiendo la parte del suspiro en unas cuantas. En ningún momento dejó de corresponder ese increíble beso que era parte de mi plan.

Luego le fui dando a ese momento más calor, cada ves más. Le sumé las lenguas a la situación, primero suavemente y luego más  fuerte, más rápido, con más pasión.

Comencé a sentir un efecto colateral al que yo quería, algo que se endurecía debajo de mí. Ante esa reacción inconciente, o tal vez tan conciente que se vuelve incontrolable de Benjamin, recalculé mi plan y lo modifiqué para aumentar su eficiencia.

Abrí mis ojos, observé, como pude sin dejar de besar a Benjamin, a mi alrededor. Ya era de noche y unos débiles focos iluminaban apenas el pasillo y yo sabia que pronto los apagarían, para así poder dormir, ya nos habían dado mas de media hora, supongo, para comer la bandeja, aunque ni yo ni Benjamin lo habíamos hecho.

Puse mi mano sobre la bragueta de su pantalón y comencé a acariciar desde ese punto por encima de la ropa, y con mi otra mano, busqué la de él y las enlacé. Sus dedos entraban de una manera tan tierna en los huecos que dejaban los míos. Sería mentir decir que la sensación de su, no creo que sea indicado decir fría mano ya me estaba acostumbrando a su temperatura corporal y, como ya dije, quizá no era él el frío sino yo la caliente, con la mía y el escalofrío que erizaba los pelos de mis brazos al momento en que él apretaba ese agarre era mayor a la sensación de calor, excitación y pasión que, supongo, los dos teníamos en ese instante.

Me levanté sin desarmar el agarre de nuestras manos y lo llevé al pequeño toalet que los bus tienen. Desafortunadamente, creo, la puerta del mismo costaba abrirla y en lo que yo luchaba Benjamin comenzaba a besar mi cuello por la espalda y a apoyarse en mí. La apuesta, si se le puede llamar así, ya que solo estaba el orgullo y la auto convicción en juego, la tenía ganada, en ningún momento habíamos dicho que debía ser un beso en la boca, pero, igualmente, en ese momento quería más que un beso en el cuello.

Logré abrir la puerta y entré. Iba a ser complicado estar los dos en ese espacio tan reducido, o tal vez no reducido para dos, sino reducido para que con dos personas dentro sea posible cerrar la puerta. Teniendo esto en cuenta, realicé la única manera en que podríamos estar allí sin problemas, por lo menos hasta cerrar la puerta en la que no me vería tonta o le restara calor a la situación, me senté sobre el fuentón del grifo. Era bastante pequeño, pero mi trasero cabía bien.

Una vez los dos adentro y la puerta cerrada tomé a Benjamin de la campera, lo acerque más a mí y le dí un beso fugaz antes de sacarle campera, con camisa y cualquier otra cosa que tuviera puesta, y los tiré al piso. Me congelé ante lo que veía. No, no me congelé, me calenté más. Unos abdominales completamente marcados, en donde no quedaba lugar a dudas de que no se necesitaría lavarropas con un hombre así al lado, unos pectorales completamente amplios que podrían confortar a cualquiera que abracen, una piel que, por primera vez, hacía que yo no sintiera vergüenza de ser tan blanca y de que el sol no me diera, aunque sea por unos días, un color tostado.

Me sacó de mi trance bajándome de ese diminuto lugar en donde estaba apoyado mi trasero, abrasándome, poniéndose sobre la pared contraria a la que estaba el grifo, sacándome mi campera y mi blusa, besándome exceptuando el momento en el que sacaba mi ropa por encima de mi cabeza y arrojando a los mismos al suelo al momento que con un brazo me acercaba más a él, con el otro acariciaba mi mejilla y  con sus labios me besaba.

Se pueden imaginar el resto, no queda mucho margen para hacerlo, no creo que se vallan a equivocar. Pasó lo que quería que pase. El contacto de su cuerpo frío erizándome la piel y dándome sentimientos que jamás había tenido, y no lo digo solo porque era frío, sino porque eso no lo había echo nunca, ni con Ryan ni con nadie, y menos lo habría echo en mi vida con alguien que conocía hacia menos de 24 horas.

— ¿Samie, estas ahí? — Preguntó Ryan a la vez que tocaba la puerta. Al parecer me había estado buscando. Por lo menos Benjamin había acabado y yo también, pero eso no  quería decir que quisiéramos parar en ese momento, por lo menos no yo.

Nos estaban agarrando infraganti. ¿Qué le diría? ‘Sí, Ryan, hace tiempo que conozco a Benjamin y lo amo, por eso estoy haciendo esto.’ Sería mentir demasiado. Pero, mentir, debía hacerlo, porque si bien Ryan no es nada mío, no estoy a favor de hacerlo sufrir como el me lo hizo a mí, yo soy diferente, y si para eso debía mentir, lo haría.

— mmm, Sí. ¿Necesitas algo? — Dije mientras ponía un dedo sobre la boca de Benjamin para que guardara silencio.

— ¿Te encuentras bien?

— Sí, ve arriba. Yo en un rato te alcanzo.

— Prefiero esperarte. Quiero asegurarme de que estés bien.

¿Qué haría? 

Benjamin era tan tierno. Entendió mi situación al instante y comenzó a levantar mi ropa y a vestirme de una manera tan o mas sensual que cuando me desvestía. Una ves que yo tenía todo en su lugar, Benjamin apagó la luz  del toalet y se sento en el retrete pero antes de hacerlo me besó tiernamente.

No quería irme de allí, me quedaría toda la vida en ese lugar. Pero tenía a Ryan esperándome fuera. Abrí la puerta de un tirón y fui cuidadosa de cerrarla al salir. Ryan estaba sentado en el primer asiento y con una vista espectacular a la puerta del toalet.

— Estoy bien ¿lo ves? No me caí en el retrete. — Dije con una amplia sonrisa.

— Me encanta saber que estas bien, hermosa. — Dijo devolviéndome la sonrisa.

— ¿Vamos? 

— ¿Me esperas un segundo? Es que necesito ir al toalet.

Nervios.

— No creo que te sea agradable entrar allí. — Dije con un doble sentido, refiriéndome al olor a  rosas que queda normalmente en un toalet luego de que alguien hace lo segundo. Yo no estaba mintiendo. No le sería agradable bajo ningún concepto entrar al toalet del que acababa de salir la mujer, ahora sí mujer, que él amaba y encontrar a un hombre, y se puede decir que un hombre que le bajaría el autoestima a cualquiera, desnudo. Si Ryan entendía mi frase de otra manera, no sería mi culpa.

— Si tu lo dices… puedo aguantar un tiempo más.

Y sin decir mas fuimos al primer piso. Llegamos a nuestros asientos y nos sentamos en ellos.

— Sabes, creo que es hora de dormir. ¿No crees?—  Dije intentado que no quisiera hacer nada. No me gustaba besar a dos hombres distintos en un mismo día, y menos, luego de haber estado con uno, besar al otro.

— Sí. Que sueñes con los ángeles, te amo.

— Sí, tu también sueña con ángeles. Que descanses.

Mientras cerraba los ojos y trataba de conciliar el sueño se me vinieron montones de cosas a la mente. No habíamos usado protección. Con respecto al embarazo no estaba preocupada porque al sacar la cuenta, no estaba en mis días fértiles, pero lo que sí me tenía algo preocupada eran las enfermedades. Que tonta fui. Ojala que no tuviera nada, sino sería capas de tomar una nueve milímetros y volarme la cabeza, por estúpida únicamente.






© 2011 Micaela Yori.

11 comentarios:

  1. Awwwwwwwwwwwwwwww Me Hipermegarecontra Enkanto..Y soy la primera!!!! Wiii jajaja
    Voy a recomerdar la historia a mis friends!! xD!!
    X)

    ResponderEliminar
  2. :O ya lo hicieron??? asi de facil??? O.o waaaaaaaaaaaaaaaaaaaa pero con un hombre co el qn no jahjahjaha :$ ooohhh y ese de ojos negros *.* siempre e qerido a alguien con ojos negros BABA! jahjahja ooooh q inoportuno!! menos mal q ya habioan terminado!!! mori en la parte q discuten y le dice q la puede matar! xD sube pronto
    cony!

    ResponderEliminar
  3. NO PUEDE SER!!!! MICA YORI!!! TU ME KIERES REGRESAR AL HOSPITAL POR INSUFICIENCIA CARDICA!!! io keria mas detalles xD jajajaja asu soy una caliente sin remedio, ME ENCANTO!!! TE LA VUELAS SIEMPRE!!!! uuff hace calor aki o ke onda??? aaaaw ke haya sido en un baño de autobus no le resta lo romantico xD hahahaha ñam ñam nada mas sensual ke encontrar a un hombre desnudo al abir la puerta de un baño, creeme!! :P sigue asi mica!!! y ya sube el otroooo!!! :3

    ResponderEliminar
  4. jajajjajajjajaja! Bueno, hubiera estado bueno que incluyeras un par de detalles! no sé, algo! tampoco que lo convirtieras una una novela XXX pero algo más! Igualemente estuvo bueno, muy bueno! Esta chica no entendió bien la traducción "Usa profilácticos" jajajja Pero bueno, son momentos de pasion en los que uno se manda cagadas! Entiendo, entiendo! Bueno, la primera vez con un desconocido, mmmmmm! me dejó medio =O Si así empezó en el micro, no me quiero imaginar en el hotel! =O jajajaja!

    Besote mica!

    Gran capítulo


    Pabli

    ResponderEliminar
  5. OMG!!!! TIENE RAZON!!! SI ESO PASO EN EL BUS, KE NO HARAN EN EL HOTEL???? :O
    io no se ke haria si entrara a ese baño y me encontrara al ojitos verdes asi desnudo. Osea, no esk sea una loca sexual ni nada...es solo ke una invitacion mas directa no puede existir!!! xD solo le faltaria un letrero ke diga: ven a mi jajajajajaja....mmmmm, lo va a tener??? ja! ok nou u.u" UN BESOTE MICA!!! ^ 3^

    ResponderEliminar
  6. GUACHAAAAAAAAAA!!! JAJA MUY BUENOO LA PROXIMA PONE MAS DETALLE, DALEE?!!! ;D .

    ResponderEliminar
  7. olaaah!! me encantooo!! aaaaaaw! sta claro q benjamin es vampiroo, cuando subes el prox capii?? avisass!! besos

    ResponderEliminar
  8. jajaj esta mega genia q padre tu g¿historia

    ResponderEliminar
  9. que bueno que esta gordi me encanta espero el proximo ... agus gram.

    ResponderEliminar
  10. Cuando publicass otra vez...ya no aguanto ñas ganas para leer el proximo!!!!

    ResponderEliminar
  11. Sin duda alguna, la mejor historia que he leído en mucho tiempo.

    ResponderEliminar