1 feb. 2011

Capítulo dos: Oportunísimo Award

Gracias a todos los que votaron el capítulo anterior. Me encantaría saber sus opiniones, comenten por favor, de esa manera podemos mejorar, juntos, la novela. Espero que les guste este nuevo capitulo :D

Oportunísimo Award

— ¿Te parece ir al fondo? Nadie viene nunca al primer piso, no creo que nos encuentren allí.

— Hablas como si nos tuviéramos que esconder de alguien… y, al fin y al cabo estamos en un bus. Si alguien nos quiere encontrar, lo hará.

— Buen punto. Pero supongo que por un rato podremos hablar.

Fuimos caminando cuidadosamente hasta los últimos asientos que había en ese primer piso del bus. Como todo un caballero me hizo caminar delante de él y me iba sosteniendo de la cintura para ayudarme a mantener el equilibrio. Ni que fuera tan difícil caminar por un angosto pasillo unos mínimos tres metros.

— En serio, ¿Tan tonta parezco que me tienes que sostener para que no me caiga? — Él pareció desconcertado y pensó su respuesta.

— Sí. O tal vez solo es que busco la manera de tener mas contacto contigo. — Este chico si que iba rápido.

— OK, Flash. En otra ocasión. — Le dije sacando sus manos de mi cuerpo. No llegué a hacer un paso que el bus dio un moviendo extraño y, sí, casi caigo. No lo hice porque Benjamin me volvió a tomar, pero no como lo hacía antes, esta vez me abrazó por la cintura, atrayéndome a él, dejando su mandíbula en mi oído, ya que yo estaba de espaldas a él. 
Respiro fuertemente y luego poco a poco me soltó.

— Coco y vainillas. — Dijo suspirando.

— ¿Qué?

— Tu cabello. Huele a coco y vainillas.

— Claro, es mi perfume. Y, Flash…

— ¿Ahora soy Flash?

— Sí.

— ¿Qué me querías decir?

— Gracias. — Le dije y me sonrojé, él sonrió.

— ¿Ventanilla o pasillo? — Preguntó como todo un caballero.

— Ventanilla.

Me senté en ese lugar y miré por la ventanilla. Yo sabía donde estábamos en ese momento, en el medio de la nada. Sonreí ante mi chiste personal y miré al modelito que tenia a mi lado.

— ¿Cuántos años tienes? — Preguntó con intriga.

— 17. ¿Y tu?

— 78. — Dijo con una enmarcable sonrisa.

— Interesante… Eso explica tus modales. — Dije con una gran carcajada.

— Cambiemos de tema. ¿Ese chico es tu novio?

— Lo era. ¿Y tu, no tienes novia?

— No... Teóricamente.

— ¿Quiero saber?

— No quieres.

— Sí, quiero.

— Créeme, no quieres saber.

— OK.

Benjamin acomodó mi cabello detrás de mi oreja y luego, con  la misma mano acarició mi mejilla.

— Esto esta realmente muy mal.

— Quédate tranquilo, no muerdo.

— Yo sí.

Lo mire con burla en la mirada y él sonrió de costado. Antes de que me diera cuenta estaba sintiendo nuevamente esa brisa tan particular, y tenía a Benjamin demasiado cerca de mi. Demasiado. No le quedaba nada mal el apodo de Flash. Yo ya estaba lista para besarlo. Tanto emocional como físicamente, lo haría.

— Muérdeme, entonces. — La palabra quedaba justa, quería que me mordiera la boca, que me comiera toda si era necesario. Necesitaba probar esos labios tan besables que me tenían loca.

— Chicos, paramos para almorzar. ¿si? — Dijo la voz del coordinador de nuestro viaje. Primer nominado para el ‘Oportunísimo Award’.

— Creo que va a ser mejor que dejemos esto para… mmm… nunca. — Dijo Benjamin  levantándose para caminar hacia la puerta del bus dejándome completamente sorprendida. 

¿Sólo quería provocarme? ¿Ver cuán capas era de hacer que en menos de cinco minutos una chica caiga rendida a sus pies?

— ¿Perdón?… ¿Cómo es eso de nunca?

— Si no se dio en ese momento es por algo. — Dijo dándose vuelta un momento.

— Sí, porque Mister oportuno apareció diciendo que teníamos que bajar a almorzar.

— Mister oportuno llegó en el momento justo. — Replicó al momento en que seguía con el corto camino que lo llevaría hasta la puerta del bus.

¿Así él iba a hacer las cosas? A mi nadie me deja con la palabra en la boca, o con las ganas de comerle a alguien la boca. 

Me acerqué a él lo mas rápido que pude y tome su mano obligándolo a que se dé vuelta y me mire. Como el espacio de pasillo que tienen los buses de larga distancia son tan reducidos quedamos tan cerca como hacía unos minutos.

Sin anticipación, sin dejar que él reaccioné, sin dar momento a la separación, besé su boca tiernamente y era mas fría de lo que esperaba. Aunque pensándolo bien, estábamos en pleno invierno, era normal que estuviera frío. Tal vez él no estaba frió, tal vez yo estaba muy caliente. Eso era avergonzarte.

Continué besándolo esperando a que me tomará por la cintura con sus brazos o que tomara el control del beso, como todo un hombre, pero no lo hizo. Por lo que decidí darle un tono mas osado a ese, nuestro primer beso. Toqué su labio inferior con la lengua y él automáticamente le permitió el paso. Comencé a acariciar toda su boca con mi lengua. Él no correspondía  mi acción, pero tampoco la negaba.

Una costumbre en mi, era abrir los ojos, solo para ver si la otra persona los tenía abiertos. Si era de esa manera, era que estaba aburrido del momento y era mi pie para cortarlo. Pero cuando abrí mis ojos noté que él los tenía cerrados y con una expresión de felicidad difícil de comprender.

Volví a cerrar mis ojos y me aferré mas a su cuerpo. Posé mis codos sobre sus hombros, no sin antes ponerme de puntillas, y con mis manos comencé a acariciar su cabello. Suave. Su cabello era espectacularmente suave. 

En ese momento empezó a corresponder el beso, pero no de cualquier manera, mordiéndome, como yo le había pedido. Solo eso hizo con sus carnosos labios, morder el mío inferior delicadamente, jugando.

Pasó sus brazos por mi cintura y me aferró mas a él. Y mas. Y mas. Comenzó a tensar un de a poco la mandíbula, haciendo que su mordida de juguetona pasara a ser dolorosa y su abrazo parecía que en cualquier momento me quebraría una costilla. 

Pero no por eso yo iba a parar. Cuando Samara Williams comienza algo, no lo termina así porque si. Y, además, podrán decirme masoquista, pero me encantaba ese dolor ya que venía acompañado de una especie cosquilleo por todo el cuerpo difícil de explicar.

— ¡Sam! — Gritó una voz muy conocida para mi. Ese chico de cabellos oscuros, tez bronceada, ojos color excremento (si, como se darán cuenta amo los ojos claros), pestañas tan largas que parecían postizas, labios delgados y dientes pequeños era mi cuñado, John.

John era rugbier, por lo que tenía una cantidad de masa corporal considerable. Y, siendo sincera, supongo que eso es lo que le había visto Marissa. Aunque ella se esmeraba en especificar que cada rasgo de su novio le parecía hermoso y que solo era diferencia de gustos entre las dos. Eso era posible. Una pequeña posibilidad.

Tal vez, solo tal vez, por esa cantidad de masa corporal y la expresión de fastidio que tenía John, Benjamin me soltó y bajó del bus tal como él habría echo un minuto atrás si yo no lo besaba.

Segundo nominado para ‘Oportunísimo Award’, mi queridísimo cuñado, Jonathan.

Bajé del bus algo bufada y con John detrás de mi. Una estación de servicio era lo que nos daría de comer en ese instante. Tenía varias mesas y parecía una especie de restauran.  Detrás de John aparecieron Marissa y Ryan.

Marissa tomó del brazo a John y le mandó un par de miraditas bastante significativas que claramente decían: ¿Qué se supone que esta pasando aquí?. Y su novio lo contestó con otra mirada que decía que no podía hablar.

Entramos al lugar y escogimos una mesa para cuatro personas. Marissa se sentó al lado de John y Ryan a mi lado. Yo escogí un lugar desde el que podía ver la nuca de Benjamin. No era mucho, pero era mejor que nada.

— ¿Sam, qué te apetece comer? — Preguntó Ryan.

— No sé. No tengo hambre en realidad.

— Creo que hay que ir a pedir a la caja lo que queramos comer. — Dijo Marissa.

— ¿Amor, por qué no vas con Ryan a pedir algo para los cuatro? Sam no sabe qué quiere… — Dijo claramente hablando de otra cosa, aunque solo nosotros dos entendíamos eso. — comer, y yo tampoco.
— Por mi esta bien. — Se limito Ryan. Y se levantaron para ir a buscar algo que comer.

— ¡Gracias al cielo que fui yo quien vio eso y no fue Ryan!

— ¿Y qué si lo hacía? No es mi novio.

— ¿Qué se supone que estas haciendo, Sam?

— ¿Mi vida?

— Con Ryan, Sam.

— No te metas.

— No es así, Sam. Siempre me metí y siempre me lo agradeciste.

— Siempre que me interesaba arreglar las cosas. Sinceramente, hubiera preferido que fuera Ryan el que vea lo que viste tu.

— ¿Para qué? ¿Para que deje sangrando a tu amiguito?

— Para que sepa lo que se siente. A mi ya me pasó eso ¿O lo olvidaste?

— Es distinto.

— No seas machista. No es distinto, es exactamente igual.

— Si hubiera visto lo que vi yo, estaría destrozado.

— Si hubiera sido de esa manera, tu le podrías aconsejar que se siente sobre su ego y que hable con los ángeles de cómo su ex-novia le rompió le corazón de la misma manera en que él se lo rompió a ella.

— Si que eres terca.

— Gracias. Yo también te quiero, cuñado.

El resto del tiempo que faltaba para que volvieran Ryan y Marissa con la comida lo pasamos en silencio inspeccionando cada rincón del lugar pero sin mirarnos o dirigirnos la palabra entre nosotros.

Finalmente mi antiguo novio y mi mejor amiga llegaron con hamburguesas para comer. Almorzamos tranquilos y riéndonos de las ocurrencias que Marissa tenía para alivianar las tensiones.

No había comido ni media hamburguesa que ya estaba llena, no era hambre precisamente lo que tenía en ese momento, y me percaté de que ojitos verdes ya no estaba en su lugar. Era rápido hasta para comer.

Supuse que estaría en el baño, ya que el bus estaba cerrado. Quise ir a buscarlo y, como en toda estación de servicio, los baños estaban afuera, por lo que avisé a mis amigos que ‘iría al toalet’ y salí en busca de Flash.

Lo busqué con la mirada y no lo encontré. Decepcionada, fui al baño de mujeres a lavarme las manos aunque sea. La puerta estaba abierta. Era un baño grande, con una gran mesada con varios grifos y frente a eso, cinco puertas con baños semi-privados. Desde donde estaba la puerta no se veía a la mesada ni los espejos, había que estar dentro para poder ver.

No sé por qué estaba tan decepcionada. Si yo creía que ojitos verdes estaría en el baño, por qué razón estaría fuera del mismo. Era lógico que no lo iba a ver.

— Esto se me esta yendo de las manos. — Dije solo para mi, ya que no había nadie en ese baño.

Me apoyé sobre la mesada y abrí el grifo. Mientras tenía la vista en como el agua corría por mis manos volví a sentir ese escalofrío que solo sentía cuando Benjamin estaba cerca. Levanté la mirada y se suponía que, si había algo, lo iba a ver por los espejos. Pero no vi nada.

Terminé de enjuagarme las manos y miré mi reflejo notando lo despeinada que estaba. Sequé mis manos y me peine mínimamente con los dedos.

Cuando ya no tenía mas nada para hacer en ese lugar, me decidí a irme. Y luego de eso todo sucedió muy rápido.

Sentí una mano fuerte y algo fría en mi muñeca, un brazo dominante que me abrazaba por la cintura desde el lado contrario a la muñeca que tenía aprisionada, un cuerpo de hombre que me volvía a meter dentro del baño, y unos ojitos verdes que me miraban con deseo.

— Es ahora o nunca. — Dijo e inmediatamente me comenzó a besar con furia y pasión.

Soltó mi muñeca y, sin separarse de mi, cerró la puerta del baño pero sin trabarla ya  que no había forma alguna de trabarla. Al soltarme y permitirme la libertad del brazo pude abrazarlo. Pasé mi mano por debajo de su campera impermeable para, aunque sea por encima de la camisa, poder tocar mejor sus músculos. Estaba frío, peligrosamente frío. Pero yo no me permitía dejar de besarlo como para decirle algo.

Él con sus brazos me estrechaba con fuerza hacía él. Hasta que decidió cambiar a una posición mas osada. Se agachó un poco, y sin dejar de besarme, me tomó por debajo del muslo alzándome. Para lograrlo tuve que quitar la mano de debajo de su impermeable y abrazarlo con ambos brazos por el cuello, y aprisionar su cintura con mis piernas.

Pasé mi mano por debajo del cuello de su impermeable y de su camisa y comencé a delimitar cada músculo de esa imponente espalda que él tenía. ¿Cómo podía estar haciendo lo que hacía y permanecer así de frío?

Al parecer se cansó de tenerme alzada y me sentó sobre un sector de la mesada, a la vez que comenzaba a besarme en el cuello. Como ya tenía mi boca libre, pude hablar.

— ¿Tienes frío? — Le pregunté.

Dejó de besarme en el cuello y lentamente levantó la mirada hasta encontrarla con la mía.

— ¿Te parece que con lo que estamos haciendo puedo sentir frío? Créeme, es lo mas caliente que hice en algún tiempo. — OK, no necesitaba saber tanto, por lo que comencé a besarlo lo mas apasionadamente que pude. Estaba conciente de lo que íbamos a hacer, y, no entiendo por qué razón, no me preocupaba.

Íbamos tan acompasados, abríamos la boca y masajeábamos nuestras lenguas en tan perfecta coordinación que parecía que antes de empezar, alguien nos hubiera marcado el compás y nosotros lo siguiéramos a la perfección.

Estaba lista. Quería hacerlo con él, pero al momento en que lo pensaba llegó la tercer nominada y ganadora del premio ‘Oportunísmo award’, Marissa.

— ¡Sam! — Grito ella. Tenía sus ojos celeste claro abiertos de par en par, su cabello lacio negro largo que caía por delante de sus hombros y la posición de su cuerpo denotaba la sorpresa.

Benjamin me miró y sonrió con una mueca torcida.

— Así tiene que ser. — Dijo, y con la sorpresa que habitaba en mi por la manera en que, de un segundo a otro, terminó ese momento que yo hubiera preferido que continúe hasta el final, no pude decir nada hasta que reaccioné cuando ojitos verdes ya no estaba en ese baño.

— Gracias, amiga. — Dije sarcásticamente mientras salía del baño dejando sola a Marissa ahí.


© 2011 Micaela Yori.

8 comentarios:

  1. Wooow, me encantooo :D esta muy buena la historia, ya quiero leer el prox capitulo *-*

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  2. esta muy buena tu historia....please continuala mas seguido o explica si tienes fechas fijas para publicar....porque no puedo esperar para leer un nuevo capitulo...

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  3. Mica! Bueno, muy buen capítulo! Creo que arreglando unas pocas cosas, tenes una gran capacidad para mejorar!
    La verdad que sí! todos inoportunos! pero bueno, son cosas que a veces pasan!
    La relación de Sam y Benjamin avanza muy rápido, Ryan quedó desplazado.
    Seguro en algun momento va a reclamar el lugar!

    Exito!

    Espero el siguiente!

    Pabli

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  4. Mut osado ojitos verdes pero alla no se queda atras.
    Un bano publico creo que no es el mejor lugar para hacerlo. Que bueno que los interumpieron.
    Bien por ti Mica,

    LISY

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  5. Oh dios mio!!

    Ha sido fabuloso, sin lugar a dudas.

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  6. WOOOW Q EMOCIONANTE! YA HE ESTADO EN ESA SITUACION E IMAGINO LA FRUSTRACION QUE SINTIO SAM.

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